Mensaje del arzobispo Wilton D. Gregory
a los agentes pastorales de VIH/SIDA
de la Arquidiócesis de Atlanta
Martes, 16 de agosto de 2005
Iglesia Our Lady of Lourdes, Atlanta, GA

En agosto de 2001, el arzobispo Joseph Fiorenza―quien en
aquel tiempo era presidente de la Conferencia (de Obispos), fue
invitado a una reunión con los obispos de Sudán.
Afortunadamente, la Conferencia de Obispos de los Estados
Unidos mantiene muy cordiales e importantes relaciones con la
Iglesia Católica en casi todos los aspectos y muchas de las
comunidades que consideraríamos “comunidades de misión”
dependen de la Iglesia en los Estados Unidos para apoyo
económico, moral y fraternal. Por eso los 13 obispos de Sudán
querían tener una reunión con el presidente de la Conferencia de
Obispos de los EEUU.
Pastoral de VIH/SIDA
Arquidiócesis de Atlanta
680 West Peachtree St., NW
Atlanta, GA 30308
Tel. (404) 885-7207
Irene Miranda,
Directora
La situación en Sudán en tan hostil que ni los
mismos obispos se reúnen allí, sino que van
hasta Kenya, el país vecino, para realizar sus
conferencias porque es muy arriesgado
reunirse en su país.
Nos reunimos en Nairobi, la capital de Kenya,
en cuyas fronteras se han refugiado muchos
sudaneses que han escapado de la violencia.
Mientras me reunía con los sudaneses, fui
también el invitado del arzobispo (Rafael)
Ndengui, arzobispo de Nairobi. Es un hombre
extraordinario que me cautivó. Me llevó a visitar
un barrio de chabolas o cabañas en Nairobi ―
razón por la cual narro esta historia― donde se
estima que viven unas 150,000 personas.
El arzobispo Wilton Gregory con miembros del ministerio
de VIH/SIDA de la parroquia Holy Cross.
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apropiado o no, según su
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Ese no es el único barrio de chabolas en Nairobi. Pero él era muy conocido entre los pobres y esa
fue una de las razones por las que me impresionó tanto. Allí estaba el arzobispo de Nairobi, cuya
presencia entre los más pobres de los pobres era muy frecuente, y cuando caminaba por los
confines de la aldea la gente y los niños lo reconocían y acudían hacia él. Él no estaba allí sólo para
darme una buena impresión, sino porque tenía una presencia pastoral que era importante y
reconocida.
Mientras caminábamos por la aldea, nos
deteníamos frente a un número de... diría
casas, pero ninguno de nosotros las
llamaríamos así; son literalmente carpas o
cabañas con techos de hojalata. Nosotros ni
consideraríamos guardar nuestros
automóviles en uno de esos lugares. Pero al
caminar por algunos de ellos, es muy claro
cómo el SIDA en realidad es una pandemia;
yo nunca había entendido lo que eso
significaba hasta que pasé esa tarde con el
"...al ayudar a quienes   
viven con VIH y SIDA,
ustedes continúan el
ministerio de Jesús".
arzobispo Ndengui porque uno o ambos padres habían muerto por SIDA o los niños habían nacido
con SIDA. No estamos hablando de personas ancianas; estas eran personas muy jóvenes. Como
pueden imaginarse, África es un continente en crecimiento y el número de jóvenes es mucho mayor
al de los ancianos.
La presencia de la Iglesia era clara a través de la aldea. Me siento orgulloso de decir que la Iglesia
Católica estaba muy presente, así como también los luteranos, metodistas, presbiterianos y
comunidades evangélicas, todas buscando consolar a la gente. Ese es su ministerio: ofrecer
consuelo, ofrecer lo que tengan de medicamentos, ofrecer agua y una comida ya que muchas de
estas personas estaban muy débiles para cocinar. Si hubiesen tenido el dinero, era para comprar
comida y prepararla.
Me quedó muy claro que lo que estamos
viviendo, aquí en nuestra nación y a través del
mundo, es lo que Jesús estaría enfrentando
si viviéramos en los tiempos bíblicos. Estos
son a quienes Él buscaría y traería cerca de sí
para consolarles.
Por eso es que, al ayudar a quienes viven con
VIH y SIDA, ustedes continúan el ministerio de
Jesús. Y lo hacen sin juzgar, como Jesús se
ocupó de aquellas personas. Él no
preguntaba “¿Cómo lo adquiriste?” Él les
daba su atención porque sufrían y lo
necesitaban, de la misma manera que las
personas que viven con VIH/SIDA en nuestra
propia ciudad, en nuestra propia comunidad,
necesitan de nosotros.
Doy las gracias a todos ustedes en las
parroquias, doy las gracias a todos los que
Irene Miranda, directora de la Pastoral de VIH/SIDA de la
Arquidiócesis de Atlanta, y David Caron, miembro de la
Junta Asesora de la Pastoral, presentan al Arzobispo
Gregory el icono "María, Madre de Dios, Luz en Toda
Oscuridad". El icono fue creado especialmente para la Red
Nacional Católica del SIDA con el fin de comunicar un
espíritu de fe y compasión hacia aquellas personas cuyas
vidas han sido afectadas por la pandemia del SIDA, y para
crear conciencia y promover un espíritu de hospitalidad
entre las parroquias y organizaciones católicas.
trabajan en organizaciones que ayudan a las personas con VIH/SIDA, doy las gracias a todos
ustedes que trabajan conmigo a nivel diocesano, a mis colegas en el 680 y otros lugares. Doy las
gracias a mis hermanos sacerdotes.
Este momento de la historia es nuestro momento. Pudimos haber nacido durante la peste
bubónica. Pudimos haber nacido durante otro momento donde ocurrían otras enfermedades
catastróficas, pero el buen Señor nos colocó en este momento porque Jesús necesita que
continuemos Su ministerio y necesita que lo continuemos a través de nosotros.
Les doy las gracias por ello.
El obispo Fiorenza estaría como presidente sólo por un par de meses más y se asumía que, al yo
ser el vicepresidente, sería su sucesor. Él me dijo, “Wilton, por qué no vas tú ya que probablemente
muchas de las cosas que vas a tratar con los obispos de Sudán las tendrás que tratar cuando seas
presidente”.
Como muchos de ustedes saben, Sudán ha sufrido una guerra civil por más de tres décadas.
Literalmente, millones de personas han perdido sus vidas, probablemente muchas más de las que
tengamos conocimiento porque la gente pobre por lo general no cuenta, así que los números de
quienes en realidad han muerto probablemente sólo Dios los sabrá. Pero sabemos que durante
esos treinta y pico de años, millones de personas han muerto.
Arzobispo Wilton D. Gregory
 
-Del mensaje del arzobispo Gregory
a los agentes pastorales de SIDA
de la Arquidiócesis de Atlanta