“Cuanto hiciste a unos de estos hermanos míos más
pequeños, a mí me lo hiciste”. (Mateo 25:40)
Carta Pastoral de los Obispos Católicos de la Florida sobre VIH/SIDA
Día Mundial del SIDA, 1ro de diciembre de 2005
El dolor, las ansiedades y el sufrimiento de las personas que viven con VIH/SIDA, las preocupaciones
y las inquietudes de sus familias y amistades: estas incertidumbres y temores pertenecen también al
Cuerpo de Cristo.

Como cristianos católicos, estamos llamados a responder a la manera de Jesús, con atención y
compasión. Así como los obispos de los Estados Unidos escribieron en su carta pastoral
Llamados
a la compasión y a la responsabilidad: Una respuesta a la crisis de VIH/SIDA, “Nuestra respuesta a
las personas que viven con SIDA debe ser una en la que descubramos a Cristo en ellas y ellas, a
cambio, puedan encontrar a Cristo en nosotros”.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA estima que, a nivel mundial, 20
millones de personas han muerto a causa de la epidemia del SIDA desde 1981. De acuerdo a un
informe de 2003 de los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CDC), a unas
930,000 personas se les ha diagnosticado el SIDA en los Estados Unidos. El número total de
personas que viven con VIH/SIDA en los Estados Unidos excede el de un millón, y el 41 por ciento de
todos los casos de SIDA recién diagnosticados en los Estados Unidos ocurre en personas entre las
edades de 35 a 44 años. Entre todos los estados, La Florida ocupa el tercer lugar debido a la alta
incidencia de casos de SIDA informados en los Estados Unidos. El Informe de Vigilancia para el 2005
de la División estatal para el Control de Enfermedades indica que La Florida tiene más de 34,900
casos de VIH y 99,500 casos de SIDA.

Las personas que viven con VIH/SIDA, sus amistades y familias, tienen particular necesidad de sentir
la cordialidad y el afecto de sus hermanas y hermanos católicos al tiempo que viven con esta
enfermedad. “En efecto, el hombre, al enfermar gravemente, necesita de una gracia de Dios para que,
dominado por la angustia, no desfallezca su ánimo y, sometido a la prueba, no se debilite su fe”
(Introducción al Ritual para la Unción y el cuidado de los enfermos).

Como hemos hecho en el pasado, comprometemos a la Iglesia de La Florida en un ministerio de
VIH/SIDA activo que incluya la educación, el cuidado pastoral, la intercesión y la colaboración. Cada
una de las siete diócesis de La Florida ha designado a una persona y/o un departamento para
coordinar el cuidado pastoral hacia las personas con VIH/SIDA, sus familias y amistades.
Representantes de cada diócesis también forman parte de la Red Católica del SIDA de La Florida
(FCAN, por su sigla en inglés).

Aunque mucho queda por hacer, mucho se ha realizado. A través de nuestra Conferencia Católica de
La Florida, hemos aprobado directrices para las normas sobre VIH/SIDA en nuestras parroquias, en
las escuelas católicas y las agencias de Caridades Católicas. Todas nuestras diócesis han
desarrollado normas para garantizar que las personas que viven con VIH/SIDA sean tratadas con
compasión y sin discriminación. Todos debemos grabar en nuestros corazones la convicción de que
la discriminación hacia las personas con VIH/SIDA es más que ilegal. De acuerdo a los criterios
cristianos, es inmoral y anti-ética, ya que contradice el mandamiento supremo de Jesús: “Ámense los
unos a los otros”.

Debemos asumir un papel activo en la educación, el servicio y al entender compasivamente a
quienes sufren esta enfermedad. Los Centros para el Control de las Enfermedades han identificado a
los adolescentes como uno de los grupos de la población que en la actualidad se encuentran más
expuestos a contraer el VIH/SIDA. Debemos informarles, mucho antes de que lleguen a la
adolescencia y en un lenguaje apropiado para su edad, que nuestros cuerpos son regalos de Dios y
templos del Espíritu Santo. Manteniéndonos fieles a los principios morales de la Iglesia, debemos
educarlos sobre la abstinencia, la castidad y la transmisión y la prevención de esta enfermedad, a la
vez que creamos conciencia entre todos de que nadie, sin importar la edad, es inmune.

En éste, como en todos los demás asuntos, los padres deben ser los principales educadores de sus
hijos, con el importante apoyo de nuestras escuelas católicas y los programas de educación
religiosa. Una educación en los valores católicos necesita una colaboración entre las familias y la
Iglesia. Ninguna de ambas la puede realizar por su cuenta; cada cual debe apoyar lo que la otra
enseña.

Por lo tanto, con motivo del Día Mundial del SIDA 2005, volvemos a comprometernos como Iglesia,
como el Cuerpo de Cristo en La Florida, para garantizar que las personas que viven con VIH/SIDA y
sus familias y amistades puedan experimentar el amor consolador y la esperanza de Jesús. Cada
diócesis tiene un coordinador de VIH/SIDA que ayuda en el área de la educación y el cuidado pastoral
en las parroquias y las escuelas. Hacemos un llamado urgente a nuestras escuelas y a las
parroquias para que pongan en práctica la educación sobre el VIH/SIDA para los niños, los
adolescentes y los adultos. Dicha educación debe concentrarse en ayudar a las personas a
desarrollar una actitud compasiva hacia quienes viven con VIH/SIDA, sus amistades y sus familias.

Animamos a las parroquias a designar ministros de VIH/SIDA y desarrollar “grupos de atención” para
atender las necesidades físicas, pastorales y espirituales de las personas con VIH/SIDA, sus
amistades y sus familias. En la medida en que sea posible, dicha atención pastoral debe incluir los
servicios directos así como ayuda para su sostén.

Vamos más allá, y motivamos a los coordinadores de VIH/SIDA de cada diócesis para que colaboren
con FCAN y otras organizaciones locales, estatales y nacionales en la medida en que sea posible. Al
mismo tiempo hacemos un llamado al gobierno local, estatal y federal para que se destinen fondos
suficientes para la investigación, los medicamentos y el cuidado de las personas que viven con
VIH/SIDA.

Felicitamos a los profesionales de la medicina, la enfermería y los servicios sociales por su
dedicación y liderazgo al enfrentar esta crisis. Reconocemos a nuestras entidades católicas de la
salud por todo lo que han hecho y continúan realizando para atender las necesidades de las
personas que viven con VIH/SIDA a la vez que permanecen fieles a los ministerios de sanación y
reconciliación de la Iglesia.

Hacemos un llamado a todos los católicos y a las personas de buena voluntad en nuestro estado
para que oren por las personas con VIH/SIDA, sus amistades y familias, y por el descubrimiento de
una cura para esta enfermedad. Exhortamos a nuestros liturgistas para que recuerden el 1º de
diciembre, Día Mundial del SIDA, durante las oraciones de los fieles en los domingos próximos a esa
fecha.

Como seguidores de Cristo, nos esforzaremos por ser su presencia compasiva entre las personas,
amistades y familias que viven con VIH/SIDA. Somos conscientes de la seriedad de esta pandemia.
Nos llama a un estado de urgencia. Exhortamos a todas las personas para que conviertan esta
ocasión en una de gracia, conversión y sanación.

Reafirmamos nuestro compromiso de responder al llamado de Jesús para ser la mano que se
extiende y la voz que lleva Sus palabras de amor y compasión.
Obispo Gerald M. Barbarito, JCL
Diócesis de Palm Beach

Obispo Thomas G. Wenski
Diócesis de Orlando

Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez
Arquidiócesis de Miami

Obispo Auxiliar John G. Noonan
Arquidiócesis de Miami
Arzobispo John C. Favalora
Arquidiócesis de Miami

Obispo John J. Nevins
Diócesis de Venice

Obispo John H. Ricard, SSJ
Diócesis de Pensacola/Tallahassee

Obispo Robert N. Lynch
Diócesis de St. Petersburg

Obispo Victor Galeone
Diócesis de St. Augustine
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